Durante el desarrollo de nuestro juego, quisimos rendir homenaje a uno de los movimientos artísticos más importantes del siglo XX: la vanguardia rusa. Nacida en el tumulto de la Revolución de 1917, esta corriente rompió con los cánones clásicos para imponer un lenguaje visual audaz, geométrico y decididamente moderno.

Sensaciones mezcladas, 1916, Kazimir Malévich, Museo de Bellas Artes de Ekaterimburgo.
La vanguardia rusa, un arte revolucionario
A diferencia del estilo realista y detallado de finales del siglo XIX, la vanguardia privilegia las formas depuradas, los contrastes impactantes y los colores vivos. Este movimiento no se limita a transformar el arte: también intenta hacerlo accesible a todos, en una Rusia zarista donde el analfabetismo era masivo.
Entre sus obras emblemáticas encontramos:

“Golpead a los blancos con la cuña roja” de El Lissitzky, símbolo de la abstracción geométrica que evoca la lucha de las fuerzas rojas bolcheviques contra los ejércitos blancos.

El cartel “Lengiz” (“Libros en todas las ramas del conocimiento”), donde el texto y la imagen se fusionan para crear un mensaje contundente.
Un arte que se refleja en los carteles de propaganda
Los bolcheviques adoptaron rápidamente este estilo para su propaganda, pasando de un clasicismo recargado a composiciones cubistas y después a un lenguaje visual radicalmente nuevo.

Cartel “Adelante por la defensa de los Urales” de Alexander Apsit, Moscú, 1919, todavía en un estilo bastante clásico.

Cartel “Trabajadoras, tomad el fusil”, realizado entre 1917 y 1921, autor desconocido. Empiezan a aparecer formas más cuadradas y líneas rectas.

Cartel “Moscú roja, el corazón de la revolución”, Vkhutemas, Moscú, 1921, donde las líneas rectas están todavía más presentes.
Dos estilos gráficos para dos visiones del mundo
En nuestro juego proponemos dos modos gráficos distintos que reflejan esta evolución artística e histórica.
1. El modo “clásico”
Está inspirado en la estética steampunk y en los mapas victorianos:
- decorados sobrios pero evocadores: placas de metal, madera en bruto y discretas estrellas rojas;
- ciudades, vías férreas y montañas representadas con una preocupación por el realismo;
- una simplicidad deliberada que recuerda la artesanía popular de la época.

2. El modo “vanguardista”
Este modo se basa en líneas rectas, formas geométricas y una paleta reducida pero muy contrastada:
- un minimalismo asumido: allí donde el modo clásico propone ocho iconos para las montañas, la vanguardia utiliza solo dos;
- los países vecinos desaparecen para centrar la atención en el Imperio zarista;
- esta concentración refuerza la inmersión en una Rusia aislada y revolucionaria.

El desafío: no sacrificar la jugabilidad a la estética
La vanguardia rusa lleva la abstracción hasta el límite de la legibilidad. Para no perder al jugador, tuvimos que encontrar un equilibrio:
- conservar referencias claras — ciudades, soldados y vías férreas — mientras las estilizamos;
- simplificar sin oscurecer: las fronteras se convierten en líneas gruesas y las fábricas en ensamblajes de rectángulos, pero su función sigue siendo intuitiva.
Ahora os toca decirme si esta apuesta funciona.
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